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Un rey golpe a golpe

Iniciado por popotez, Enero 04, 2007, 03:21:51 AM

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Casio

Déjale Auma, que se nos está poniendo nostálgico. Es época de salmones y ya se sabe,  siempre se acuerda del abuelo.

Oddball

Bien, pero si obviamos el capitulo relativo a facturación hora de buceador/caudillo, ambos habreis de reconocer que Carrero no es que derrochase precisamente en seguridad y autoprotección.


Auma

Cita de: Oddball en Marzo 30, 2007, 07:48:59 PM
Bien, pero si obviamos el capitulo relativo a facturación hora de buceador/caudillo, ambos habreis de reconocer que Carrero no es que derrochase precisamente en seguridad y autoprotección.



Y que tendran que ver los cojones para comer trigo.


Oddball

Perdona Auma, pensaba que hablabamos de dineros publicos derrochados.

Por lo menos hasta que has llegado tu con que si no se que de los gobernadores militares.

Auma

Cita de: Oddball en Marzo 30, 2007, 07:53:09 PM
Perdona Auma, pensaba que hablabamos de dineros publicos derrochados.

Por lo menos hasta que has llegado tu con que si no se que de los gobernadores militares.

Disculpa he sido muy burro en la contestacion.

Que el señor Carrero Blanco o el gobierno de aquella epoca fuera muy confiado en cuestiones de seguridad, no es sinonimo de que no fuera derrochador.

Entiendo que en la dictadura no habia transparencia de ningun tipo y apuesto a que mas de un burocrata de alto rango pago la puesta de largo de su niña adolescente a cargo de los presupuestos del departamento.

Pero vamos que no es mas que una presuncion, sin mas

Ariete

Con relación al derroche autonómico, leí­ el otro dí­a un artí­culo de Manuel Montero, está vinculado al temita, pero supongo que en otras autonomí­as habrá cosas de éstas, y si no las hay mejor. Leérselo entero es opcional, ojo, tampoco quiero estropearle la tarde a nadie.




Consejos vascos
 
MANUEL MONTERO /CATEDRíTICO DE HISTORIA CONTEMPORíNEA DE LA UPV-EHU
 
El histórico gusto de los vascos por la gestión administrativa, la formación de la autonomí­a del paí­s al modo de un Estado poderoso, el convencimiento de que debe gestionarse participativamente o así­ y, quizás, el toque populista que adorna la columna vertebral de nuestra patria organizada en comunidad autónoma -y alguna otra razón que apuntará este artí­culo- explican uno de los fenómenos más curiosos de nuestras más í­ntimas estructuras. Me refiero a la extraordinaria proliferación de consejos vascos, con sus presidencias, sus consejeros (son legión), sus competencias, sus reglamentos Consejo Vasco de Accesibilidad, Consejo Vasco de Bienestar Social, Consejo Vasco del Deporte, Consejo Vasco del Juego, Consejo Vasco de la Abogací­a, Consejo Vasco de Formación Profesional, Consejo Vasco del Medio Ambiente, además del Consejo Polí­tico que forman Ibarretxe, Azkarraga y Madrazo Todos ellos funcionan a la fecha, pero son sólo una leve muestra de las varias decenas contabilizadas, casi un centenar, y que, mal que bien, organizan y dan esplendor a nuestras vidas. Una de las misiones históricas de los vascos es aconsejarse a sí­ mismos.

¿Para qué sirven los consejos vascos? En teorí­a quieren aconsejar, pero lo hacen de forma creativa. De ahí­ que valgan también para supervisar, dirigir, controlar, conspirar y, excepcionalmente, llevarnos hacia la felicidad. Es tan variada la materia que tratan los consejos vascos que se dirí­a que lo fundamental de la vida pública queda en sus manos. Pero hay de todo. Por ejemplo, del Consejo Vasco de Estadí­stica se pretendí­a que fuese el «máximo órgano consultivo que asegure la relación entre productores y usuarios de información estadí­stica, promueva su entendimiento y facilite la coordinación de la actividad estadí­stica entre los primeros y el uso de metodologí­as comunes», nada menos. Así­ que consiste mayormente en que sus componentes -los que hacen las estadí­sticas- se pongan de acuerdo en cómo cuentan las cosas y no les salgan conclusiones chocantes ni raras. El Consejo Vasco de Empleo será un «órgano de asesoramiento de la CAPV, en materia de polí­ticas activas de empleo, y ( ) constitutivo de un lugar de encuentro entre las instituciones coordinadas en dicho plan y los agentes socioeconómicos»: además de para asesorar, que se encuentren y se pongan de acuerdo Gobierno, sindicatos y patronal. Se dirá que para eso hay otros ámbitos, pero es mejor que todo recaiga en un consejo vasco. ¿Para qué está el Consejo Vasco de Bienestar Social? Pues para que la ciudadaní­a participe en planificar y evaluar los servicios sociales, por lo que la mitad de sus miembros son ciudadanos que forman parte del Gobierno, diputaciones y ayuntamientos o de organismos de designación gubernamental; la otra mitad no, y los que sí­ les participan de lo que hacen.

Así­, tanto consejo vasco sirve más bien para que el Gobierno autonómico tenga a mano un órgano en el que estén personificados los implicados, igual que si hubiese participación social, junto a (y sobre todo) los del Gobierno y demás instancias públicas. Dan la apariencia de un respaldo amplio a sus decisiones. Por lo común los designados por el Ejecutivo son más que los de otras esferas (en las que el Gobierno suele influir). A veces todos o casi todos son de la cuerda, por lo que el consejo es un órgano de gobierno más, pero en plan masa. Lo anterior no se aplica a los consejos formados con sindicatos y empresarios, que son harina de otro costal y de más cabreo...

Otra razón obliga a la sobreabundancia de consejos vascos: nuestra complejidad administrativa, con competencias entrelazadas entre ayuntamientos, diputaciones y Gobierno (con departamentos no siempre bien avenidos). Sirven para poner de acuerdo a nuestros próceres, que no nos gobiernen cada uno tirando para un lado. Véase por ejemplo el Consejo Vasco de Promoción Económica, «el máximo órgano encargado de velar por el adecuado cumplimiento de los compromisos adquiridos por las instituciones -son el Gobierno y las diputaciones, que quizás no se fí­an unos de otros- para el desarrollo del Plan Interinstitucional de Promoción Económica (PIPE)», entre otras tareas de segundo orden.

Aún así­, sorprende la profusión de consejos vascos que hay o están a punto: el Consejo Vasco de Tecnologí­a, el Consejo Vasco del Movimiento Europeo, el Consejo Vasco del Voluntariado (con competencias difusas y unos 30 miembros), el Consejo Vasco de la Función Pública -éste es antiguo e importante, revisa toda la legislación que afecte a la función pública y, según la ley, euskalduniza funcionarios; lo forman 24 individuos, de los que 12 los nombran los sindicatos y los otros el Gobierno (6), las diputaciones (3) y los ayuntamientos (3)-. Hay Consejo Vasco para la Promoción de la Accesibilidad, Consejo Vasco de Universidades, Consejo Médico Vasco y Consejo Vasco de Relaciones Laborales, así­ como un Consejo Escolar de Euskadi, un Consejo Vasco de Formación Continuada de las Profesiones Sanitarias (CVFCPS, se le conoce familiarmente), o un Consejo de Atención Sociosanitaria, un Consejo Económico y Social Vasco, un Consejo Vasco de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas, un Consejo de la Ertzaintza (se supone que Vasco, aunque no se dice), un interesante Consejo Vasco para la Fundación Europea, un Consejo Vasco de la Producción Agraria Ecológica y, por supuesto, un Consejo Vasco de la Juventud de Euskadi, a no confundir con el de la Juventud de Euskal Herria, que es otra cosa.

Desde que el vasco nazca o se haga hasta que abandone este valle de lágrimas siempre habrá un consejo vasco velando por él, proponiendo cosas, aconsejando sobre las diversas facetas en que la Administración parcela la vida, sea el Consejo de Agua del Paí­s Vasco, el Consejo Vasco de Seguridad Industrial, los futuros Consejo Vasco Audiovisual (está previsto), Consejo Vasco de Colegios Veterinarios (en proyecto), el Consejo Vasco de Finanzas Públicas, el Consejo Vasco de Representantes de Personas con Discapacidad (EDEKA) o el Consejo Vasco de Cooperación para el Desarrollo, a distinguir del Consejo Superior de Cooperativas de Euskadi. Gracias a sus esfuerzos sabemos que todo marcha. Y todo marcha.

Caracterizan a los consejos vascos sus increí­bles dimensiones. Muchos superan los 30 ó 40 miembros: hay cientos de consejeros aconsejando. Y son de composición complicada y a veces retorcida, bien que en manos del Gobierno, sobre todo los diseñados los últimos años, que cada vez se hacen más consejos vascos y más y mejor atados. Véanse, por ejemplo, quiénes forman el Consejo Vasco del Deporte. Están, primero, los del Gobierno, entre Cultura (3), Sanidad (1), Educación (1) y el IVEF (1). Luego los 3 de las diputaciones y otros tantos de los municipios. Junto a estos 12, vienen las federaciones deportivas olí­mpicas, las no olí­mpicas, y así­ sucesivamente: hasta unos 35, si están bien hechas las cuentas; 42 forman el Consejo de Bienestar Social; 49 se reúnen en el Consejo Escolar de Euskadi y así­ sucesivamente. Y los hay que engordan, como el Consejo Vasco de Cultura, que antes (2000) tení­a 36 miembros y que ahora cuenta con 51, de ellos 18 en representación de las instituciones públicas y 32 «en representación de los distintos sectores y organismos de la cultura vasca», por lo común designados a dedo (el 51º es el secretario, con voz pero sin voto).

Lo admirable de nuestra espectacular estructura consejil es que corresponde a un paí­s de dimensiones reducidas. Pero estamos bien aconsejados, al modo de un Estado sólido y no gaseoso. No es de extrañar que los proyectos que nos transportarán a los nuevos paraí­sos lleven incorporada su ración de consejos vascos. Con tan alta misión funciona ya el Consejo de los organismos sociales del euskera (Kontseilua); un Consejo para la Construcción de Euskal Herria (cosas de Elkarri); y en 2005 «más de 300 jóvenes de los siete herrialdes acordaron poner en marcha el Consejo de la Juventud de Euskal Herria», «nacional, institucional, participativo, abierto y euskaldun». Hay quienes añoran un Consejo Vasco de Polí­ticas Públicas, se suspira por un Consejo Vasco de Previsión (para cuando arranquemos la Seguridad Social) y el 'plan Ibarretxe' prevé, cómo no, un Consejo Judicial Vasco. Todo esto es sueño, de momento, pero podemos disfrutar ya del Consejo Mundial de la Pelota Vasca y Deportes asociados que creó en diciembre el Gobierno vasco, y que no hay que confundir con la Federación Internacional de Pelota Vasca. En aquél está Euskadi y en ésta España, y no es lo mismo. El movimiento se demuestra andado y aquí­ no valdrí­a decir que consejos vendo y para mí­ no tengo. Tener, los tenemos. Otra cosa no, pero consejos vascos, tropecientos. Y un Consejo Mundial, el de la pelota vasca y deportes asociados.

Casio

Sí­, ya sabemos que le regimen de Franco se caracterizó por la falta de corrupción, de despilfarro en organos politicos inutiles. No, habia cosas como las Cortes Generales, Ministerio del Movimiento y todas esas pequeñas cosas que nos convirtieron en el espejo de Suecia y Dinamarca.

Auma

Con relación al derroche autonómico, leí­ el otro dí­a un artí­culo de Manuel Montero, está vinculado al temita, pero supongo que en otras autonomí­as habrá cosas de éstas, y si no las hay mejor. Leérselo entero es opcional, ojo, tampoco quiero estropearle la tarde a nadie.

Una cuestion ¿La participacion en esos consejos esta retribuida?

Yo diria que no, que ni siquiera tienen dietas.

Ariete

¿Pero eso lo dices porque conoces el asunto o es una hipótesis que lanzas al aire?

Yo digo que si les pagan.

Auma

Cita de: Ariete en Marzo 30, 2007, 08:18:34 PM
¿Pero eso lo dices porque conoces el asunto o es una hipótesis que lanzas al aire?

Yo digo que si les pagan.

Algunos de esos consejos, si de oido.

Y de lo que conozco, NO les pagan.

Pero vamos que paso de una discusion de tu palabra contra la mia

Ariete

No, si no daba mi palabra, solo estaba suponiendo, que del tema ni idea.

NubeBlanca

Bueno, yo he formado parte de un "consejo pirriponés", y ni el taxi para ir a vernos el careto me pagan. Eso sí­, Pirripón es un lugar más próspero y seguro gracias a mi participación. De nada.

Ariete

¿Y entonces que aliciente tiene participar en una cosa de esas?, ¿Es por una cuestión de deber cí­vico como buen ciudadano?

popotez

hablando de dinero tirado a la basura, bueno serí­a que el estado se dignara a publicar cuanto gastó el mes pasado en pensiones a militares de esos a los que serra jubiló.
Dentro de un año estaremos mejor

popotez

Nicola Lococo llevará como «defensa» un libro en el que recopila textos contra la monarquí­a

El filósofo Nicola Lococo acudirá sin letrado a su cita de hoy, a las 10.00, ante el titular del Juzgado Central de Instrucción nº 3 de la Audiencia Nacional española para declarar como imputado por un supuesto delito de «injurias a la Corona». En su lugar, el articulista de GARA llevará en la mano su último libro, «La Sagrada Familia», en el que recopila entre 70 y 80 artí­culos escritos desde 1986 contra la monarquí­a española, «los más jocosos».

Su pretensión es regalar sendos ejemplares, «debidamente envueltos en papel de regalo», al magistrado Fernando Grande-Marlaska y al fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, el impulsor de la querella criminal contra Lococo. Es más, el libro, según destaca, está dedicado a Zaragoza, del que asegura es «la persona que más ha hecho por divulgar mi obra y pensamiento».

«Mi sinceridad y los propios hechos serán suficientes para que el juez me ampare y me defienda del fiscal», manifestó el pensador jarrillero ante las acusaciones que pesan sobre él. A. G.
Dentro de un año estaremos mejor