Hilo sobre series de TV que se caga en el buscador

Iniciado por Bambi, Septiembre 19, 2006, 01:50:09 AM

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Baku

Deadwind, la contraria se ha aficionado a la cosa nórdica. Recomendable.

It's very difficult todo esto.

poshol na


After the Party
6 episodios de 45 minutos

Pues muy bien, ventilada en un finde, aunque descubrí qué pasaba antes de que fuera revelado (y tampoco soy especialmente despierto para estas cosas), pero eso tampoco te estropea la serie. Ojalá un par de episodios más.
Y es neozelandesa, por lo que ahí esos acentos to wapos (tin, ilivin, twilve).

Baku

HBO - Ocho capítulos de unos 40 minutos
Comedia y drama en un puzzle de mujeres que va encajando poco a poco. Divertidísima, nos la ventilamos en una tarde/noche.
It's very difficult todo esto.

poshol na

Los amos de la ciudad[ (T.1)
8 episodios de 1 hora

Es imperdonable que en una serie sobre crimen organizado en Liverpool no participe Stephen Graham. Espero que lo remedien en la segunda temporada (que la habrá, la última frase de la primera es "This is not the last of it, I can tell you that much").
A diferencia de series como Sopranos o Ray Donovan, en las que enpatizabas con el protagonista pese a ser un hijo de puta de cuidado, en esta no me ha pasado. Pero no lo digo como algo negativo (ni positivo), simplemente ha sido así.
Me ha gustado mucho, con el añadido del acento loco de Merseyside, con esas kas que parecen jotas. Me veré la siguiente que hagan.

poshol na

Poquita Fe (T.2)
8 episodios de 20 minutos.
Algún gag está bien, pero en general es bastante meh. No hace falta que la alarguen más con una tercera temporada.

Afirmacionista

https://www.20minutos.es/nacional/cuando-las-maratones-series-se-van-las-manos-me-acostaba-tardisimo-sonaba-con-ella_6369583_0.html

En la tele, un grupo de atracadores vestidos con monos rojos y máscaras de Dalí apunta con sus armas a los rehenes tumbados en el suelo. En el sofá, Ana, una madrileña de 32 años que prefiere utilizar este pseudónimo, y su novio. El capítulo de la archiconocida serie La casa de papel termina y ambos se miran. Un leve gesto de asentimiento y prosiguen con el siguiente episodio. Otro más y ya está avanzada la noche.

"A veces sí que digo: 'Oye, es mi día libre, no me apetece hacer nada, así que me voy a ver una serie entera, o sea, lo planifico", explica Ana, que trabaja en una tienda de productos para animales. "Pero también me pasa de ponerme a ver algo y engancharme. Y digo: 'Bueno venga, otro'; 'venga, otro más', y mirar el reloj y, 'venga, otro más'. Enganche puro".

Esta forma de ver las series en maratón de capítulos es tan habitual que ha sido categorizada desde hace ya una década con un nombre en inglés binge watching -literalmente, atracón de visionado-.

Aunque existían precedentes de consumo en maratón de capítulos con series descargadas generalmente de manera ilegal en forma de torrent y que causaron furor en los primeros 2000 como Prison Break o Perdidos, el binge watching se popularizó con la llegada de Netflix -cuyo lanzamiento en España cumplirá 10 años el mes que viene- y el resto de plataformas de vídeo. Desde entonces, investigadores de todo el planeta se han dedicado a investigar las consecuencias físicas y psicológicas de esta manera compulsiva de ver series.

"Me ha pasado de falta de horas de sueño. Sí, alguna vez, no es lo habitual, pero sí que me ha pasado con alguna serie el decir: 'Bueno, sacrifico un poquito de descanso por terminarlo'", admite Ana, que señala a factores que van más allá de las propias características de la serie como detonante de este tipo de consumo compulsivo. "Creo que hay un factor emocional, porque sí que a lo mejor cuando estoy más de bajón, me apetece más estar hecha una bolita en el sofá, con el perrete al lado o algo calentito de beber y pidiendo algo".

Investigadores de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) señalaron recientemente las consecuencias para la memoria que tiene este tipo de visionado. Concretamente, los expertos de la universidad catalana analizaron cómo el diseño de las plataformas afecta a la consolidación de recuerdos y la capacidad crítica del espectador.

"La memoria requiere dos procesos: codificación, cuando interpretamos y damos significado a lo que vemos, y almacenamiento, cuando guardamos la información relevante para recuperarla después. Este mecanismo necesita tiempo, igual que cuando en el instituto se aconsejaba no estudiar todo el día antes del examen, porque la memoria funciona mejor de forma espaciada", explica Elena Neira, profesora colaboradora de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC. "Estudios sobre el consumo de series muestran que quienes ven episodios en maratón recuerdan más detalles de inmediato, pero quienes los ven semana a semana mantienen esos recuerdos mucho más tiempo. Así, el visionado espaciado favorece la consolidación y duración de la memoria".

La profesora Neira explica además que, en los casos más extremos, los maratones de series pueden alterar el ritmo circadiano y provocar migrañas o dolores de cabeza. Sin embargo, distingue entre light users y heavy users, y señala que los efectos más graves aparecen solo con un consumo intensivo.

¿Cómo nos enganchan las series?

Durante una baja laboral por enfermedad, Silvia Pousa, una publicista de 40 años, decidió darle otra oportunidad -la tercera- a la serie Breaking Bad. Su estado de salud quizás influyó, la propia dinámica de la serie también y Pousa se vio de pronto inmersa en un consumo maratoniano de un capítulo tras otro de las cinco temporadas de la serie sin solución de continuidad.

"Estaba malísima y la empecé a ver en plan pipo, enferma, drogadicta. Me acuerdo que la empecé a ver por la mañana, comía, y era: 'Shh, cállate'. Y la seguía viendo", describe Pousa, que asegura, a pesar de todo, ser más aficionada a las películas que a las series. "Los últimos capítulos ya los veía mientras comía, a mi novio no le hacía ni caso en esa época y seguía viendo la serie, era como que no quería que se acabara". El enganche llegó a tal punto, que se alargaba en el cerebro incluso durante las horas de sueño: "Me acostaba tardísimo, y soñaba con la serie y al día siguiente me sentía mal porque era algo que nunca me había pasado".

¿Qué motivó esa suerte de adicción, que, por otra parte, nunca se ha vuelto a repetir en su caso? Pousa lo atribuye esencialmente a cómo estaba configurada la serie: "Era que como estaba tan bien hecha, que siempre te descuadraba. Te dejaba en plan: 'No, a ver, qué pasa, no, no puede ser'. Y entonces me hacía volver a verlo, porque el final era tan bueno, que te hacía volver a engancharte a ver qué ha pasado".

Esa estructura narrativa con finales que interrumpen una escena de máxima tensión e incertidumbre y que generan la necesidad de pasar al siguiente se conoce con el término en inglés cliffhanger. En términos neurológicos, nos genera un deseo, en ocasiones irreprimible de obtener placer, de conseguir la dopamina de saber qué ocurrirá después.

Así lo explica el neuropsicólogo clínico, también profesor de la UOC, Juan Luis García Fernández. "Se van liberando una serie de neurotransmisores, en este caso la dopamina" que es la que está relacionada principalmente con el placer y lo que va provocando es un circuito de recompensa, que te va provocando querer continuar viendo y viendo y viendo y viendo", explica el neuropsicólogo, que, a pesar de todo, rechaza que se pueda catalogar al binge-watching como una adicción. "No llega a ser adicción porque no imposibilita la vida: las personas siguen trabajando y haciendo sus quehaceres. Pero los maratones hasta las 3 o 4 de la mañana reducen el sueño a 4 horas, afectando memoria, rendimiento, conciliación del sueño REM, planificación, organización y recuerdo cuando ocurre varios días".

La profesora de la Universidad Camilo José Cela Eva Martínez, autora de una tesis doctoral sobre el binge-watching, concuerda con García Fernández en que el binge-watching no puede ser catalogado como adicción -la única adicción de comportamiento reconocida como tal es el juego-. Esto no la exime de tener perniciosos efectos psicológicos, como el sentimiento de culpa por la pérdida de control, o incluso físicos como las practicas sedentarias ligadas a esta práctica y la falta de sueño y sus consecuencias.

"Normalmente se practica por la noche y hay casos de personas que al día siguiente p no han ido a clase o a su trabajo por ver la serie, hay una procrastinación de obligaciones y eso es lo peor de toda esta historia", explica la profesora Martínez, que señala la diferente percepción social sobre esta conducta con otras como el consumo de sustancias. "En una adicción a sustancias digamos que todo es negativo desde el punto de vista social, pero el ver series en maratón intencional o no intencionado no está mal visto, porque las series ahora mismo son de culto, Son una nueva cultura".

Una práctica sin perfiles definidos

Que el bing-watching es una práctica muy extendida entre los espectadores de series quedó claro en el barómetro de julio de la consultora GECA, especializada en temas audiovisuales. Un 66,5% de los encuestados afirmó preferir tener disponibles todos los capítulos desde el estreno -requisito esencial para el binge-watching- frente a la publicación semanal. En el caso de la segunda temporada de The Last Of Us, estrenada en abril con publicación semanal, un 35% de los encuestados aseguraron haber esperado a tener todos los capítulos disponibles antes de empezar a verla.

La profesora Martínez señala que el binge-watching es un "fenómeno universal", sin perfiles muy concretos ni de sexo, raza o clase social. Solo la edad muestra diferencias significativas, con una mayor tendencia a este tipo de consumo audiovisual entre las personas más jóvenes, un extremo respaldado por los datos del barómetro de GECA.

En cualquier caso, el consumo en forma de atracón no es un fenómeno únicamente circunscrito a las series de ficción. María -nombre ficticio- es una actriz de 28 años que, aunque admite haber practicado el binge-watching con series como Peaky Blinders o Sex Education, señala otro producto como el que le hizo verdaderamente sentir que había perdido el control: el juicio televisado de Johnny Depp contra Amber Heard en 2022.

"No tenía la intención yo de consumirlo a modo de entretenimiento y, de hecho, no sentía que lo estaba consumiendo al modo de entretenimiento. Eran tipo ocho horas, o no sé cuántas, muchísimas, de juicio diario, y me las veía todas", declara María, que admite que no era capaz de controlar el momento de dejar de ver la retransmisión. "Me podía pasar perfectamente. Luego ya llegó el punto donde llegaba a casa y sabía que me lo iba a poner, y obviamente una tiene que hacer otras cosas a la misma vez, porque si no, no te da el tiempo para vivir. Pero al principio, me podía pasar perfectamente decir: 'Bueno, veo un poco y luego acabar hasta las 3 de la mañana viéndolo, porque no podía dejar de verlo. Me sentía muy fuera de mi control, tipo: 'Necesito verlo'".

En su caso, el episodio de falta de control no se ha repetido con otras series o productos audiovisuales, probablemente por las medidas que ella misma se ha autoimpuesto -una prevención que los expertos consultados coinciden en recomendar-. "No sé si ha sido algo intencionado, pero hoy en día no consumo tanto" como obsesivamente. "Ahora intento no ponerme una serie para dormir, por si llega un día donde no puedo ponérmelo y no puedo dormir. No me parece sano".
Vino el pájaro, y devoró al gusano. Vino el hombre y devoró al pájaro. Vino el gusano y devoró al hombre. JUSTICIA.

poshol na

Eso ha pasado toda la vida con los libros. Estás leyendo en la cama, son capítulos cortoa y siempre está el: "Va, un capítulo más, que son cinco páginas de nada."

Afirmacionista

#21637
Con la diferente de que muy poca gente se enganchaba antes a los libros (la mayoría ni leían uno en su vida), pero a las series de la caja tonta son varias cifras de millones. Y ahora los que antes leían libros, además pierden horas de lectura enganchados a las series.
Vino el pájaro, y devoró al gusano. Vino el hombre y devoró al pájaro. Vino el gusano y devoró al hombre. JUSTICIA.

Baku

Cita de: poshol na en Septiembre 27, 2025, 01:03:47 AMPoquita Fe (T.2)
8 episodios de 20 minutos.
Algún gag está bien, pero en general es bastante meh. No hace falta que la alarguen más con una tercera temporada.

Me la zumbé anoche enterita y la gosé como un enano. Esperando la tercera.
It's very difficult todo esto.

Baku

Cita de: Afirmacionista en Septiembre 27, 2025, 11:42:30 AMCon la diferente de que muy poca gente se enganchaba antes a los libros (la mayoría ni leían uno en su vida), pero a las series de la caja tonta son varias cifras de millones. Y ahora los que antes leían libros, además pierden horas de lectura enganchados a las series.

Leo por encima de mis posibilidades pero también te digo que la lectura está sobrevalorada.
It's very difficult todo esto.

Son of a beach



Task.

EL personaje intensito del Ruffalo y sus Putos Problemas Personales de Los Cojones me va a sacar muchísimo de la serie, pero visto el primer episodio, no pinta mal.


El Pacificador. Temporada 2

Pero que cojones ha pasado aquí. Me aburro, coño.
los niggas de guetto son bastante parecidos a los gitanos, que ninguno es comunista porque en la bandera salen herramientas.

poshol na

No robarás (Thou shalt not steal)
8 episodios de 25 minutos.
Pues Fargo si Fargo se hubiera ambientado en el outback.
No tiene acentos locos (a menos que el australiano te lo parezca), pero hay varios personajes que hablan en lenguas aborígenes, y ya sabéis de mi parafilia con los idiomas y sus variantes.

Porfirio

Se me ha ido la pinza con las series. He entrado en el submundo de series de médicos coreanas dobladas en latino. Que enganche por dios. Oyeeee
TODA CONVICCIÓN ES UNA CÁRCEL.

poshol na

Mare of Easttown
7 episodios de 50 minutos.

Otro crimen rural y su correspondiente investigación, aderezado con la vida familiar atormentada de (en este caso) la detective asignada al caso, además de su traume por un caso del pasado que no supo resolver.
Pero está muy bien, y Kate Winslet es una jefaza.
Ya sabéis de mi tema con los acentos y dialectos, y en este caso no hay acentos británicos locos (porque no está localizada en UK pese a ser inglesa la Winslet), pero sí  trabajaron mucho el acento de los personajes (en el rodaje había incluso una especialista en dialectología) para que pareciera de la zona de Pennsilvania-Delaware.

Cas

Los años nuevos, de Rodrigo Sorogoyen, sobre males de amores modernos y relaciones de pareja. Eric Rohmmer en Madriz. Me ha gustado bastante, es que soy un romántico.

No espereis tiros, sí polvos.