Hilo Multiusos que Nadie Lee, created by Don Pésimo.

Iniciado por El Miserable, Marzo 06, 2006, 04:36:11 PM

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defedef232

Nenuco o Davidoff,... dos conceptos de perfume, dos formas de ser más perro que perroxanxe

de razas no sé: chuchos y perrazos
Quitame la mierda, haz favor (con esos ojillos tan bonitos que a Pavel Ahla` le'jha daado)

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Cita de: SrCualquiera en Junio 08, 2024, 10:12:38 PMCosas veredes, Sancho, las que ocurren por estos pagos entre animales y hombres. Ignorantemente de lo que vendría, mi madre decidió tomarse la tarde libre para bañar a mis gatos (gato y gata), a sabiendas de que la gata es dócil al baño, pero sin esperar en ningún caso lo que ocurriría con el macho, Harpo, jovenzuelo, un poco trasto, pero normalmente afable, necesitado de cariño, solo alguna vez irascible con ciertos foráneos que llegan a casa y que por alguna razón no le parecen ciudadanos correctos, amable con todos los demás. Pero ayer, ni siquiera tuvo que esperar al acto en que hubiera sido hecho su requerimiento para el baño. La sola impresión que le produjo ver a la gata bañándose y con los pelos de punta enjabonados le debió parecer espeluznante, momento en el que aprovechó el demonio para entrar en sus ojos y dentro se le quedó. Así se pasó el resto de la tarde, convertido en un demonio emplumao que bufaba a las personas conocidas y odiaba aún más a los compañeros de su misma especie. Paranoico, con todo el mundo a pesar de que nadie le había hecho nada. Agresivo, tuvieron dos refriegas fuertes en las que tuvimos que intervenir porque se liaba gorda, él atacando, y ella defendiéndose. El acoso que sufrió ayer la pobre Croma si pudiera traducirse a escala humana le habría costado al gato Harpo pasarse una buena temporadita a la sombra. Doble personalidad, un momento te acepta las caricias y al siguiente ya te empieza a gruñir por lo bajini. Mi hermano encabronado, recriminando a mi madre que es por el olor, al lavar a la gata le robaron su olor y el otro la interpreta como una extraña, pero yo no las tengo todas conmigo y creo que supera cualquier interpretación biológica o humana, pues la posesión en demonio no sucedió cuando él se acercó a la gata para olerla, sino cuando la vio mojada dentro de la bañera (a remojo sus propias barbas). Pero por qué odiarla. Ahora Harpo la odia, no se pueden ni ver, ella con nosotros en el comedor, él exiliado en la cocina o vagabundeando sin rumbo por el pasillo. Gato más raro no lo he visto. Cuando Harpo llegó a esta casa y se encontró con la amable Croma, se bufaron durante medio día, luego los dos se acoplaran estupendamente y se pasaban las mañanas jugando como locos, durmiendo juntos, lamiéndose, queriéndose. Y ahora, de repente, Harpo es un completo extraño. La cosa desasosiega. Yo lancé hace unas semanas la hipótesis supuestamente alocada de que Harpo tenía los mismos ojos azul ceniza de mi padre, y un aire que se le parecía, y todos se rieron. Después de este capítulo, que no sabemos cómo acabará, ya nadie duda de que el gato es la exacta y equivalente representación caracterológica de mi padre. Y es la única razón por la que mi madre no lo pusiera ayer mismo con la maletita en la puerta de la calle, o mañana lo "dona" al gato, como ella dice, poniéndolo en internet.

Tienes novela. No tengo ninguna explicación para esto, excepto la justicia poética. Que las mascotas repentinamente se rebelen contra la especie humana cuando son víctimas de un trato de pretendido cuidado pero que insulta a su naturaleza, entonces dios existe y es animalista. Bañar a un gato a un perro, a cualquier bicho, es perverso. Echarle champú ya es humillarlo. La necesidad de bañarlo, que no es suya si no nuestra, un trastorno de la conducta humana. Comer entrecot de gato o de perro con boletus salteados es menos indecente.

En cierta época yo tuve hasta 6 mascotas en casa. Una abuela colie terminal, un doberman al que no podías sacar a la calle porque encaraba hasta a las farolas, y tres cachorras pitbull. La primera pitbul que entró en casa durante un par de meses se creyó la hembra alfa. Era una bestia con demasida energía, seguramente mi favorita, de una violencia con otros perros que escandalizaba hasta al doberman de la casa. La segunda pitbul, por cierto preciosa, parecía restrasada. Restrasada mental. Creo que con los perros no hay incorrección en llamarlos retrasados mentales, vale?. La más pequeña era graciosa, una payasa siempre reclamando el centro de atención, más lista que fumar bajo el agua. Resumiendo, en casa teníamos una mascota a punto de morir, un energúmeno descontrolado y tres bombas de relojería. Un día me llamó desde casa mi pareja al trabajo con la voz desencajada y sollozando. No, no andaba tan mal de matemáticas, esta era mi sexta mascota. Sé que esta última frase suena espantosa, llamar mascota a la pareja, pero en este punto pido suspender al menos por unos minutos cualquier juicio de valor sobre mi persona atentiendo a mi particular concepto del término mascota quetodavía tengo a medio desarrollar. Recalco, ya lo he adelantado, soy antimascotas, y por eso trato y he tratado a personas que dicen amar a los animales como mascotas, para ver si escarmientan. Pero bueno, he dejado a mi ex ahí abandonada, desconsolada y sollozando. Retomo el asunto. El caso es qu esa tarde se había desatado la guerra de jerarquías. Al paracer, mientras jugaban, el energúmeno doberman tuvo un gesto feo contra la payasa. La violenta, en alarde de sororidad, decidió encararse con energúmo. Ahí la cabrona de la payasa decidió hacer costado a su agresor y la emprendieron a dentelladas contra la violenta, mientras la retrasada mental, tan tonta no sería, se sumaba a la causa de la mayoría. La abuela collie se inhibió. Esa jauría la hubieran matado si no fuera porque la loca de mi ex, en una de las acciones más sensatas y admirables que yo quiera recordar metió su mano, no sé como, entre los dientes del doberman y el cuello de la violenta. Cuando del doberman sintio la mano de la verdadera alfa de la casa en su boca reculó, y con él las otras dos. Pocos meses más tarde recularía el antimascotas beta o gamma de la casa, madredediós, la mascota de toda esa gente era yo.

SrCualquiera

;D

O de cómo elegir las mascotas con el fin (tan loable como cualquier otro) de matar la pareja. Freud aun siempre merodeando por todos sitos. Ese tipo de perros de razas "agresivas" ¿se puede decir agresivas sin que luego alguien diga que no son razas agresivas sino maleducadas por sus dueños? Potencialmente peligrosas por su capacidad de destrucción, sí me causan  respeto. Supongo que es una variante más del calibre de la moto que cada uno le gusta conducir. Yo tengo una 125, y en cualquier caso veo por la calle a gente que se ve ampliamente superada por sus propias elecciones caninas. Como este caso que cuentas con tu ex, o como el típico chichimique (persona de poca monta) que lo ves detrás del pitbull y tiene que ir achicando agua, y abriendo el compás de zancada al borde del espatarramiento. Tío, eso no es una mascota, es una máquina de trabajar los isquios.

Yo no soy pro-mascotas ni anti-mascotas, los gatos los elige mi madre cuando a ella le parece y absurdamente, por cierto. Entiendo esa parte de que a los animales podemos herirlos sin saber y sin querer, me quitaba a la hora de yo querer elegir si tener o no tener mascota a mi servicio. No obstante, ya que los tengo, los invito, los acaricio, y trato de comprenderlos. Lo curioso respecto a esto del baño es que no parece depender tanto de que sea animal, sino del carácter. El contacto con humanos también los amplifica. A Croma, por ejemplo, le encanta que la bañen. Mi madre ya había hecho experimentos con ella a pesar de que hermano y yo nunca fuimos partidarios del baño, pero para ciertas cosas se nos escapa la democracia representativa que hay en esta casa. Pues bien, a Croma le encanta el agua. No solo que la bañen y se queda tan a gusto, cuando era más pequeña era oír el grifo del agua y ahí la tenías subida y absolutamente concentrada. A Harpo, hablando de retrasados mentales, lo que a él le pone mucho es acudir al baño contigo cada vez que vas a hacer tus necesidades. Husmear por lo bajini como una puñetera rata cotilla. Tan subnormal que un día, hace poco, estando yo infraganti delito, se mete el gato por detrás (yo sin mirar lo que hacía), y siento un leve, aunque muy comprometido, de repente, mordisquito en el culo (bastante sexy, la verdad). El gilipollas. Desde entonces no lo he vuelto a dejar entrar conmigo al baño. Hacen este tipo de cosas pero también otras que son formas de estarse bien entretenidos. A mí me hacen buena compañía mis gatos y trato de que sea bidireccional, de mi gata estoy enamoraico.

defedef232

regla animalista n1 de la casa de los menda-lerenda: ningún vertebrado que no sea un antropoide cohabita con el resto de antropoides (hemos dejado pasar el perro de amigos y tal... horas, si acaso)
regla animalista n2 de la casa de los menda-lerenda: todo animal doméstico es susceptible de ser asado y comido: canarios, gatos, lagartos, tortugas, peces de colores... niños, es lo que hay, si n día no lo veis, igual estaba en el gazpacho de ayer
Quitame la mierda, haz favor (con esos ojillos tan bonitos que a Pavel Ahla` le'jha daado)

javi

(me preguntan aquí que por qué me río, rodeado de veganos estoy)
Running is life. Anything before or after is just waiting

defedef232

Cita de: javi en Junio 10, 2024, 07:34:52 PM(me preguntan aquí que por qué me río, rodeado de veganos estoy)
es dura la vida del hombre blanco en territorio blanco
Quitame la mierda, haz favor (con esos ojillos tan bonitos que a Pavel Ahla` le'jha daado)

45rpm

#39981
Cita de: SrCualquiera en Junio 10, 2024, 02:47:33 PM;D

O de cómo elegir las mascotas con el fin (tan loable como cualquier otro) de matar la pareja. Freud aun siempre merodeando por todos sitos. Ese tipo de perros de razas "agresivas" ¿se puede decir agresivas sin que luego alguien diga que no son razas agresivas sino maleducadas por sus dueños? Potencialmente peligrosas por su capacidad de destrucción, sí me causan  respeto. Supongo que es una variante más del calibre de la moto que cada uno le gusta conducir. Yo tengo una 125, y en cualquier caso veo por la calle a gente que se ve ampliamente superada por sus propias elecciones caninas. Como este caso que cuentas con tu ex, o como el típico chichimique (persona de poca monta) que lo ves detrás del pitbull y tiene que ir achicando agua, y abriendo el compás de zancada al borde del espatarramiento. Tío, eso no es una mascota, es una máquina de trabajar los isquios.

Yo no soy pro-mascotas ni anti-mascotas, los gatos los elige mi madre cuando a ella le parece y absurdamente, por cierto. Entiendo esa parte de que a los animales podemos herirlos sin saber y sin querer, me quitaba a la hora de yo querer elegir si tener o no tener mascota a mi servicio. No obstante, ya que los tengo, los invito, los acaricio, y trato de comprenderlos. Lo curioso respecto a esto del baño es que no parece depender tanto de que sea animal, sino del carácter. El contacto con humanos también los amplifica. A Croma, por ejemplo, le encanta que la bañen. Mi madre ya había hecho experimentos con ella a pesar de que hermano y yo nunca fuimos partidarios del baño, pero para ciertas cosas se nos escapa la democracia representativa que hay en esta casa. Pues bien, a Croma le encanta el agua. No solo que la bañen y se queda tan a gusto, cuando era más pequeña era oír el grifo del agua y ahí la tenías subida y absolutamente concentrada. A Harpo, hablando de retrasados mentales, lo que a él le pone mucho es acudir al baño contigo cada vez que vas a hacer tus necesidades. Husmear por lo bajini como una puñetera rata cotilla. Tan subnormal que un día, hace poco, estando yo infraganti delito, se mete el gato por detrás (yo sin mirar lo que hacía), y siento un leve, aunque muy comprometido, de repente, mordisquito en el culo (bastante sexy, la verdad). El gilipollas. Desde entonces no lo he vuelto a dejar entrar conmigo al baño. Hacen este tipo de cosas pero también otras que son formas de estarse bien entretenidos. A mí me hacen buena compañía mis gatos y trato de que sea bidireccional, de mi gata estoy enamoraico.

para mi las razas agresivas como los pitbull son super perros. Si amas a los perros vas a perder la cabeza por ellos. Todo lo que uno ama de los perros te lo ofrecen en versión hardcore. Los más cariñosos, los más fieles, los más juguetones y  divertidos. He tenido setters, caniches, yorkshires, mil leches, pastores alemanes, boxers, pero no hay color. Y claro, todo aquello que puedas temer de los perros también te lo ofrecen en versión hardcore: los más agresivos, resentidos y peligrosos. Por eso suelen poseer esas razas agresivas personas descerebradas como yo en su momento, porque pierdes la cabeza por ellos. Y en caso de recuperar transitoriamente la lucidez entiendes que ya has disfrutado del mejor perro, que no hay vuelta atras a razas mansas (subnormalizadas, taradas por tanta endogamia), pero tampoco salida hacia adelante con nuevas fieras porque realmente son un peligro.

Es cierto que con un buen adiestramiento puedes llegar a desnaturalizar por ejemplo a un pitbull, y aparentemente convertirlo en un bicho manso. Donde digo aparentemente quiero decir amansarlo en un 99,9% de su vida. Pero entonces, para qué quieres un pitbull?

Una vez llamamos a un adiestrador para que aplacara al energúmeno del doberman, un bicho enorme e impaseable. Yo aluciné como en un cuarto de hora logró aplacarlo, caminar sin estirar la correa y amigarse hasta con el mobiliario urbano. Solo le faltaba dar los buenos días al vecindario. Bueno, sería media hora. Lo logró así. Le metió bozal y correa de castigo. Luego lo sacamos y a la primera el energúmeno comenzó a practicar su deporte favorito: tiró de correa, se encabritó, y comenzó a ladrarle qué se yo, al sopor de una tarde de domingo. El adiestrador usó la correa para desequilibrarlo hacia atrás, cogio su cuerpo acompañando la caída de espaldas y ya en el suelo lo inmobilizo patas arriba aplastando el morro contra la hierba. Lo tuvo ahí sometido unos cinco minutos. Y vuelta a empezar. Dejó levantarse al perro, que otra vez estiró correa, se encabritó, y otra vez llave de judo y otros cinco minutos de sumisión. No hizo falta una tercera, por fin el energúmeno ya había entendido quien mandaba. De la segunda sumisión se levantó tan educado y obediente que yo creo que si los bancos abrieran en domingo le habrían concedido la hipoteca a él.

Este episodio ocurrió despues de esa tarde de juegos ensangrentados que resolvieron las jerarquías alfa beta gamma y resto de alfabeto. Nuestra casa era la selva y teníamos tan solo dos opciones. Lamentablemente elegimos arreglar la mollera de los perros en lugar de mandar a terapia de pareja la nuestra. Habíamos sufrido un segundo intento de despedazar a la violenta pero logramos contenerlo a tiempo. Tras el primer episodio, la violenta quería ensañarse contra alguien para sobrellevar su pérdida de jerarquía. Recordemos que en los nuevos tiempos era la payasa quien ejercía de hembra alfa.... recordemos que estoy hablando solamente de perros. Y se mascaba tanto en el ambiente que el boleto de chivo expiatorio le iba a tocar a la retrasada mental, que la bonita se pasaba el tiempo temblando. Estuvimos alerta y cuando al fin se desataron las furias, a saber, repentino ataque de la violenta a la retrasada y contrataque coordinado de la jauría, pudimos rescatar a la violenta antes que cualquiera de esas mandíbulas de presa pillara cacho y segregarla en un sector del jardín. Tendría que pasar resto de su vida apartada de los demás. Hasta entonces siempre fue mi favorita pero ahí comencé a desarrollar por ella una rara envidia. Cuando le contamos este problema al adiestrador -no el mío, el de la perra segregada- nos dijo que no había solución. Que es imposible erradicar el tajo que dejan esos episodios en su cerberos y que por mucho adiestramiento que les des tarde o temprano las furias vuelven a desatarse. Y aquí estamos habando solamente de conflictos intraespecie, imaginad a uno de estos angelitos agarrándosela con el pequeñin de la casa.

Lo último que yo quiero recordar es que a veces a medianoche me iba a acompañar a la violenta y descubrí que hizo migas con una lechuza. Es raro descubrir una lechuza, más aún en el fondo de un jardín de tu casa en Montevideo. La lechuza solía posarse en el nogal y oteaba el jardín hasta que se abalanzaba sobre las hierbas a picotear lombrices. Toda bajo la atenta y serena mirada de mi perra violenta, por fin en paz. Pensé, quizas, lo mejor era dejar vivir al bicherío a su aire y no forzarlos a convivir entre artificios.

defedef232

...copio para usar con antropoides cohabitantes:

y después de aquello "se levantó tan educado y obediente que yo creo que si los bancos abrieran en domingo le habrían concedido la hipoteca a él."
Quitame la mierda, haz favor (con esos ojillos tan bonitos que a Pavel Ahla` le'jha daado)

SrCualquiera

Cita de: 45rpm en Junio 11, 2024, 02:36:23 AM
Cita de: SrCualquiera en Junio 10, 2024, 02:47:33 PM;D

O de cómo elegir las mascotas con el fin (tan loable como cualquier otro) de matar la pareja. Freud aun siempre merodeando por todos sitos. Ese tipo de perros de razas "agresivas" ¿se puede decir agresivas sin que luego alguien diga que no son razas agresivas sino maleducadas por sus dueños? Potencialmente peligrosas por su capacidad de destrucción, sí me causan  respeto. Supongo que es una variante más del calibre de la moto que cada uno le gusta conducir. Yo tengo una 125, y en cualquier caso veo por la calle a gente que se ve ampliamente superada por sus propias elecciones caninas. Como este caso que cuentas con tu ex, o como el típico chichimique (persona de poca monta) que lo ves detrás del pitbull y tiene que ir achicando agua, y abriendo el compás de zancada al borde del espatarramiento. Tío, eso no es una mascota, es una máquina de trabajar los isquios.

Yo no soy pro-mascotas ni anti-mascotas, los gatos los elige mi madre cuando a ella le parece y absurdamente, por cierto. Entiendo esa parte de que a los animales podemos herirlos sin saber y sin querer, me quitaba a la hora de yo querer elegir si tener o no tener mascota a mi servicio. No obstante, ya que los tengo, los invito, los acaricio, y trato de comprenderlos. Lo curioso respecto a esto del baño es que no parece depender tanto de que sea animal, sino del carácter. El contacto con humanos también los amplifica. A Croma, por ejemplo, le encanta que la bañen. Mi madre ya había hecho experimentos con ella a pesar de que hermano y yo nunca fuimos partidarios del baño, pero para ciertas cosas se nos escapa la democracia representativa que hay en esta casa. Pues bien, a Croma le encanta el agua. No solo que la bañen y se queda tan a gusto, cuando era más pequeña era oír el grifo del agua y ahí la tenías subida y absolutamente concentrada. A Harpo, hablando de retrasados mentales, lo que a él le pone mucho es acudir al baño contigo cada vez que vas a hacer tus necesidades. Husmear por lo bajini como una puñetera rata cotilla. Tan subnormal que un día, hace poco, estando yo infraganti delito, se mete el gato por detrás (yo sin mirar lo que hacía), y siento un leve, aunque muy comprometido, de repente, mordisquito en el culo (bastante sexy, la verdad). El gilipollas. Desde entonces no lo he vuelto a dejar entrar conmigo al baño. Hacen este tipo de cosas pero también otras que son formas de estarse bien entretenidos. A mí me hacen buena compañía mis gatos y trato de que sea bidireccional, de mi gata estoy enamoraico.

para mi las razas agresivas como los pitbull son super perros. Si amas a los perros vas a perder la cabeza por ellos. Todo lo que uno ama de los perros te lo ofrecen en versión hardcore. Los más cariñosos, los más fieles, los más juguetones y  divertidos. He tenido setters, caniches, yorkshires, mil leches, pastores alemanes, boxers, pero no hay color. Y claro, todo aquello que puedas temer de los perros también te lo ofrecen en versión hardcore: los más agresivos, resentidos y peligrosos. Por eso suelen poseer esas razas agresivas personas descerebradas como yo en su momento, porque pierdes la cabeza por ellos. Y en caso de recuperar transitoriamente la lucidez entiendes que ya has disfrutado del mejor perro, que no hay vuelta atras a razas mansas (subnormalizadas, taradas por tanta endogamia), pero tampoco salida hacia adelante con nuevas fieras porque realmente son un peligro.

Es cierto que con un buen adiestramiento puedes llegar a desnaturalizar por ejemplo a un pitbull, y aparentemente convertirlo en un bicho manso. Donde digo aparentemente quiero decir amansarlo en un 99,9% de su vida. Pero entonces, para qué quieres un pitbull?

Una vez llamamos a un adiestrador para que aplacara al energúmeno del doberman, un bicho enorme e impaseable. Yo aluciné como en un cuarto de hora logró aplacarlo, caminar sin estirar la correa y amigarse hasta con el mobiliario urbano. Solo le faltaba dar los buenos días al vecindario. Bueno, sería media hora. Lo logró así. Le metió bozal y correa de castigo. Luego lo sacamos y a la primera el energúmeno comenzó a practicar su deporte favorito: tiró de correa, se encabritó, y comenzó a ladrarle qué se yo, al sopor de una tarde de domingo. El adiestrador usó la correa para desequilibrarlo hacia atrás, cogio su cuerpo acompañando la caída de espaldas y ya en el suelo lo inmobilizo patas arriba aplastando el morro contra la hierba. Lo tuvo ahí sometido unos cinco minutos. Y vuelta a empezar. Dejó levantarse al perro, que otra vez estiró correa, se encabritó, y otra vez llave de judo y otros cinco minutos de sumisión. No hizo falta una tercera, por fin el energúmeno ya había entendido quien mandaba. De la segunda sumisión se levantó tan educado y obediente que yo creo que si los bancos abrieran en domingo le habrían concedido la hipoteca a él.

Este episodio ocurrió despues de esa tarde de juegos ensangrentados que resolvieron las jerarquías alfa beta gamma y resto de alfabeto. Nuestra casa era la selva y teníamos tan solo dos opciones. Lamentablemente elegimos arreglar la mollera de los perros en lugar de mandar a terapia de pareja la nuestra. Habíamos sufrido un segundo intento de despedazar a la violenta pero logramos contenerlo a tiempo. Tras el primer episodio, la violenta quería ensañarse contra alguien para sobrellevar su pérdida de jerarquía. Recordemos que en los nuevos tiempos era la payasa quien ejercía de hembra alfa.... recordemos que estoy hablando solamente de perros. Y se mascaba tanto en el ambiente que el boleto de chivo expiatorio le iba a tocar a la retrasada mental, que la bonita se pasaba el tiempo temblando. Estuvimos alerta y cuando al fin se desataron las furias, a saber, repentino ataque de la violenta a la retrasada y contrataque coordinado de la jauría, pudimos rescatar a la violenta antes que cualquiera de esas mandíbulas de presa pillara cacho y segregarla en un sector del jardín. Tendría que pasar resto de su vida apartada de los demás. Hasta entonces siempre fue mi favorita pero ahí comencé a desarrollar por ella una rara envidia. Cuando le contamos este problema al adiestrador -no el mío, el de la perra segregada- nos dijo que no había solución. Que es imposible erradicar el tajo que dejan esos episodios en su cerberos y que por mucho adiestramiento que les des tarde o temprano las furias vuelven a desatarse. Y aquí estamos habando solamente de conflictos intraespecie, imaginad a uno de estos angelitos agarrándosela con el pequeñin de la casa.

Lo último que yo quiero recordar es que a veces a medianoche me iba a acompañar a la violenta y descubrí que hizo migas con una lechuza. Es raro descubrir una lechuza, más aún en el fondo de un jardín de tu casa en Montevideo. La lechuza solía posarse en el nogal y oteaba el jardín hasta que se abalanzaba sobre las hierbas a picotear lombrices. Toda bajo la atenta y serena mirada de mi perra violenta, por fin en paz. Pensé, quizas, lo mejor era dejar vivir al bicherío a su aire y no forzarlos a convivir entre artificios.


Muy poético eso de que la fiera luego se amansara con la lechuza. Solía ver yo el programa ese del adiestrador de perros que echaban hace décadas y ahora me has recordado. Cuando era joven siempre anhelé tener un perro, supongo que era más apto para todas esas cosas a las que obligan pero también proporcionan los perros: el compromiso, la fidelidad, la nobleza, el poderío. Desconocía ese dato de que las razas agresivas sean, de alguna manera, los perros más puros, pero tiene todo el sentido. Ahora tu elección nómada te permite admirarte de la fauna local sin comprometerte con sus problemas psicológicos. Pero no te digo yo, que si alguna vez te estabilizas, y ya desde una poso más equilibrado, no te vuelvan a entrar las ganas, y si no, al tiempo.  8)

SrCualquiera

#39984
Respecto al trauma de Harpo parece como si no hubiera pasado ya, también a Croma, que era la más reticente después de haber sufrido su inexplicable maltrato. La hipótesis de que fuera solo una cuestión hormonal, y que el gato cuando captó el olor a rosas de la gata se ofendió hasta lo más íntimo, no lo creo. El endemonamiento no surgió del olor, sino de la visión, y aquí ya nos metemos en el campo de la interpretación. Qué le pasó por la cabeza al gato cuando vio a Croma con el cuerpo despeluchado, si fue un problema estético,  psicológico, existencial, del alma gatuna, es el misterio. Valoramos la posibilidad de que exista un trauma en Harpo porque hace unos meses tuvo una caída fuerte, de un cuarto a un primero por el deslunado. Cuando bajé estaba acurrucado en una esquina de la terraza, temblando y con la naricilla ensangrentada. Lo llevamos al veterinario y físicamente esa misma tarde ya había vuelto a su ser de pasarse la tarde corriendo por el pasillo, pero no sabemos si aquello pudo dejarle alguna cicatriz en el coco. Lo que no puedo comprender es la razón que lo llevó al gato a comportarse así, pero quizá sí hasta ahora, a partir de todo el trauma, es que la psicología positiva puede funcionar igual con ellos. Harpo se pasó dos días en una parte de la casa y Croma en la otra como un matrimonio que hubiera roto cualquier posibilidad de reconciliarse. Cuando Croma salía de su zona de seguridad y se adentraba por el pasillo, bien porque quería comer, bien ir al baño, lo hacía con el sigilo de un ninja por no encontrarse con el otro energúmeno. No se podían ni ver o se liaban. Lo que nosotros hicimos con Harpo fue actuar, poco a poco, como si no hubiera pasado nada, pero dejándole ver lo penoso de su situación momentánea, fuera de la comodidad del comedor y aislado de la familia, odiándose con su mejor amiga Croma. Estaba el señor don gato, sentadito en su tejado mia mia mia miau. Una indiferencia burlona no exenta de cariño, pero dejándole ver, que gracias a su gran idea de encabronarse, las condiciones habían cambiado. Fue el gato primero el que acabó cansándose de su aislamiento y empezó a hacer por integrarse. La gata, más buena que el pan, ya lo ha perdonado, y sin embargo, lo mira con precaución. Luego cuando se pone tierno y quiere mostrar sus encantos el gato Harpo emite unos maulliditos y pone una cara de inocente que es irresistible, tienes que irte de allí o te ves seducido por él y dándole lonchas de jamón york. Mi madre dice que es descendiente de linces, cuando enseña los dientes lo parece, por cola tiene un pompón.