| Escrito por Ariete,
on 17-02-2007 18:49
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Publicado el : Artículos, Cine y TV |
Planeta prohibido es una película de 1956 protagonizada nada menos que por Leslie Nielsen- ¿El de...?- sí, ése. Se trata de un film que tras su vistosa apariencia futurista, con sus espectaculares platillos volantes, pistolas de rayos y científicos megalomaniacos, esconde una valiosa fábula moral, una enseñanza que hoy en día tiene más vigencia que nunca y que debe ser motivo de reflexión para todos nosotros: el uso responsable de la tecnología procedente de civilizaciones extraterrestres. Cuidado con ella que la carga el diablo, nos advierte responsablemente esta película. Tomaremos nota, entonces.
Nielsen es el capitán de un platillo volante del año 2200 que tras un largo viaje interestelar aterriza como puede en el planeta Altair-4, donde una antigua expedición humana perdió el contacto. Una vez en tierra, se les acerca un robot que los lleva ante un científico superviviente, que sólo con verle las pintas ya se sabe que algo está tramando. Y ya no cuento más, que no quiero estropear el suspense. Sólo comentar que la moraleja freudiana es un homenaje al célebre cuadro de Goya sobre el sueño de la razón. Vedla y que os aproveche, merece la pena tanto por sus simpáticos efectos especiales, por sus decorados de fantasía y por sus extraordinarios diálogos. He aquí una pequeña muestra -Doctor, ¿un ser invisible como ese no se puede desintegrar por fisión atómica?-No capitán, eso es una imposibilidad científica-¡¡Una ilusión hipnótica no destroza a los hombres!!-Eso es cierto, pero ningún organismo bastante sólido sobrevive a 3 millones de voltios electrónicos si no está hecho de sólida materia nuclear, y por su peso se hundiría hasta el centro del planeta -¡Usted mismo lo ha visto erguido en medio de esos rayos de neutrones!
- Ahí está la respuesta. Debió estar renovando su estructura molecular de microsegundo en microsegundo. 
-La verdad duele, puede que no tanto como saltar a una bicicleta sin sillín, pero duele 
Finalmente logran aterrizar 
Robby, que así se llama el robot, les da la bienvenida y los lleva donde su amo 
Su amo, un científico (loco, como es costumbre en el gremio) tiene un medidor de potencia cerebral. Según lo que se eleve el cacharro blanco de la izquierda se tiene más o menos C.I. Y ya no cuento más, lo que viene después es aún mejor. |