| Escrito por ferdinand,
on 08-02-2007 13:06
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Publicado el : Artículos, Cine y TV |
La cadena privada Cuatro, dentro de la serie de programas que, democráticamente, pretende enseñar al ciudadano medio cómo debe vivir, ha estrenado recientemente un entretenidísimo engendro que lleva por nombre “Soy lo que como”.
A grandes rasgos, el programa se ocupa de mejorar la dieta de los desafortunados elegidos para cada ocasión (si bien desconocemos si la elección se produce por sorteo o por solicitud previa tipo: “Estoy harto de comerme la lasaña congelada…¿me enseñan a usar el horno microondas?” o “Mi hija pesa setecientos cincuenta y cuatro kilos…No puedo con ella…”). Para ello, un cadáver viviente pelirrojo del sexo femenino deambula por la pantalla, apuntalando sus sesudas consideraciones con unos post-it que salen sobreimpresionados en la pantalla y resultan más pesados que el Ayudante del Word. La tipa esta invade la casa de los afortunados que, a partir de ese momento, van a aprender cosas como qué es el aceite de oliva, la lechuga, cómo se enciende una vitrocerámica, cuándo se debe abrir y cerrar la nevera, etc.  A partir de ahora, sabrás que sólo se usan para hacer porros. Hay que hacer notar que el éxito de esta clase de programas se basa en:
a. La utilización de personas qué, básicamente, están dispuestas a reconocer ante la audiencia que son imbéciles (en este caso, que son imbéciles y que, además, comen mal)
b. La aceptación por parte de esas mismas personas de que deben ser grabadas en las situaciones más vergonzosas (verbigracia, comiéndose una napolitana tras otra con cara de diosquéricoestáestonopuedoconmivida)
c. La incontestable cantidad de titulitos, masters y poses pedagógicas que despliegan tanto los especialistas como los presentadores contratados para cada ocasión.
Es lo de siempre: junte usted a dos o tres listos y a una buena tropa de tontos y ya tiene un programa de televisión (o una comunidad autónoma, o un país...). ¿Que por qué Cuatro está más capacitada que otras cadenas de ámbito nacional para hacer esto?...Por razones obvias.

- Mi amigo el ministro. Sin embargo, lo más novedoso, lo más descacharrante, en definitiva, lo más must de este programa es el "Simulador de Jetas". Se trata de un chisme que es capaz, a partir de lo que comes (o de lo que vas a comer desde el mismo día en que la Anoréxica Dietista salga de tu vida), de mostrar una imagen de la jeta que se te va a quedar dentro de unos cuantos años. Ni que decir tiene que, estéticamente hablando, sales mejor parado si comes mucha verdura, pescado trescientas veces a la semana, no bebes, no fumas, no te drogas y ves Cuatro. Por el contrario, si persistes en tus desastrosos hábitos alimenticios, votas al PP o te comes un Phoskito en ayunas, la máquina te presenta con un careto deleznable. . Bien alimentado Mal alimentado. En ocasiones, como la semana pasada, a los sufridos concursantes se les premia con una comida-cena-lo-que-encarte, en algún sitio chic. A los dos chicos de la semana pasada (un bailarín y una locutora de radio) los acabaron llevando a un garito de esos de 120 euros por barba. ¡Y bien que se lo comían todo, los desgraciados, bajo los atentos rictus de los anfitriones! Seamos serios, ¿no hubiera sido mucho más útil, serio y progresista llenar la nevera de estos chicos en lugar de enseñarles a dilapidar el dinero en restaurantes a los que jamás irán (salvo que se conviertan en Joaquines Corteses o Gemmas Niergas)? El consumismo es, pues, lo que subyace bajo el altruista concepto de "Voy a enseñarte a comer" en que se basa el programa.
Para terminar, y considerando como cierto que "Soy lo que como",cabe hacerse la siguientes preguntas: ¿Por qué a las actrices porno no se les pone cara de polla? ¿Por qué mi amiga Andonia puede comer lo que quiera, y no engorda, y está buena, y yo en cuanto huelo un Donut siento cómo se amplian mis cartucheras? ¿Por qué será malo beberse treinta latas de cerveza al día si llevan agua y beber mucha agua es bueno? ¿Por qué comer huevo es bueno los martes y malo los jueves? Amigos y amigas. Yo les digo: somos lo que filfamos. Y a partir de ahí, todo es, fundamentalmente, suerte. Coman lo que quieran, pero sean felices al hacerlo. |