| Escrito por Carolina Perrera,
on 28-03-2007 09:47
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Publicado el : Artículos, Cine y TV |
Éste es el contundente título de un programa de televisión que se estrenó en “prime time” en Antena3.
El programa en si es bien sencillo: hacen un casting de feas y feos, pero además de ser feos y feas tienen que estar muy acomplejados, porque sino no sirven de nada. Lo que quieren es que el conejillo de indias en cuestión llore, se ría y ponga cara de sorpresa ante todo. Otros protagonistas del programa son los familiares, a los que la voz adoctrinadora de Teresa Viejo les va metiendo la bronca por no haber tratado bien al participante. Ayer participaron dos señoras...
La primera era un ama de casa con dos hijos, un niño de unos 14 años y una niña de siete u ocho años. La señora estaba muy acomplejada, pero en realidad no era para tanto. Esta señora lo que necesitaba de verdad era que su marido o alguna amiga la pillara por banda, la llevara a que le dieran un masajito, una buena peluquería y le pusieran un buen maquillaje. De todas las operaciones y tratamientos que le hicieron, bajo mi punto de vista, sólo necesitaba que le arreglaran un poco la boca y que le quitaran el vello que tenia en la patilla. El resto era totalmente prescindible.
La segunda ya era, un poco, de pronóstico reservado. La pobre sí que necesitaba algún retoquillo más. Para empezar entre los dos dientes delanteros le cabía un tercero. Tenía poco pecho y grasa en sitios un poco raros, aunque no estaba gorda, la mirada triste, miope perdía y los labios eran como dos rayas de lápiz. Aun teniendo estos defectos, no era nada que no pudiera solventar arreglando el tema del diente, cambiando de gafas y acudiendo a un buen estilista y asesor de imagen.
Porque si uno es poco agraciado y encima va con unas gafas más viejas que el sol, el pelo crepado y atado con una coleta todo el día, se viste con chándal o con ropa del año del hambre pues acaba pareciendo un feto. Es normal: hasta las mas guapa sin arreglarse está fea.
El resultado de la primera no era demasiado espectacular, pero el de la segunda si que fue más radical. De todas maneras, a la segunda cuando sonreía se le notaba un poco de tirantez en la zona de la mejilla, quizá estaba excesivamente recauchutada.
La conclusión que saqué es que el concurso se aprovecha de los concursantes, de sus debilidades y carencias, y que algunos apreciarían que les dijeran guapa o guapo de vez en cuando y seguro que se les quitarían todos esos complejos que arrastraban.
Y que quede claro que soy un férreo defensor de la cirugía estética. Cada uno con su dinero y su cuerpo hace lo que quiere, eso sí, siempre que lo haga por belleza y no por un complejo muy acusado. Porque siendo sinceros, si decides operarte de algo es porque un poco te acompleja y no acabas de estar a gusto con ello. |