Nueva edición del clásico de Dickens con una presentación elegante y cuidada a cargo de Valdemar. La edición incluye multitud de notas del traductor para quien se interese por conocer los referentes sociales y de constumbres del contexto histórico en el que transcurre la novela.
Segunda entrega de la adaptación gráfica de la novela de Marcel Proust, con un dibujo estilo Hergé que recrea cuidadosamente el entorno precido y evocador en el que transcurre la novela.
Lenka es una cantautora pop australiana que ha participado con sus canciones en bandas sonoras de series de máxima audiencia en EEUU como Anatomía de Grey o Betty, y que ha reunido en este album debut.
Cruise es el perfecto arquetípico de actor-de-mierda que, una vez establecido en el chow bisne -tras haber hilvanado bodrio tras bodrio y ser aupado al estrellato como "guapo del cine"- se puede permitir elegir papeles con más caché. Lo mismo le pasó a Brat Pitt -mucho mejor que él, en mi humilde y gafapastosa opinión- y a Richard Gere. Lo contrario le pasó al Di Caprio, que empezó haciendo buenos papeles en buenas películas para terminar siendo pasto de quinceañeras y, nuevamente, volver al redil del cine más o menos serio.
Lo que dijo Ford, con respecto a su película posterior Centauros del desierto: “Es una especie de aventura de carácter psicológico”, es bien aplicable en La diligencia, situada en un momento de reflexión entre su trilogía de la caballería y sus western psicológicos, como ocurriría con El hombre que mató a Liberty Walace, quizás su obra maestra indiscutible. La historia que cuenta se inspira, al parecer, en un relato de Guy de Monpansatt, sobre una diligencia que atravesaba la región francesa de Normandía, durante la guerra franco-prusiana, adaptado al western por Dudley Nichols, quien ya escribiese el guión de El delator (la primera gran película de Ford) y el famoso screwball (comedia americana) de Howard Hawks, La fiera de mi niña. Pero, acaba siendo una “Nave de los locos”; un western de personajes, al contrario de otros filmes del género, en donde no había apenas retratos psicológicos y se dedicaban tan sólo a retratar un episodio de la historia americana o un suceso épico
Película de los hermanos Coen que nos interesa sobre todo por el personaje interpretado por Javier Bardem, un asesino impertérrito que está llenado al actor de premios. Consigue hacer un asesino psicópata y manipulador, capaz de llevar a su interlocutor, a la víctima a sentirse responsable de su propia muerte. Bardem se suma con este personaje a una nutrida lista de asesinos psicópatas muy aplaudidos que nos ha dejado el cine, mientras que Tommy Lee Jones acierta al dar vida a un sheriff mayor, cansado y escéptico, como viene haciendo desde Los tres entierros de Melquiades Estrada.
En estas historias, un hombre que se creía muy listo se enamoraba de una mujer que le acabaría enredando en una trama criminal orquestada por personajes más listos y más corruptos que él. Los guiones progresan hasta aclarar la trama desencadenada por estas pérfidas señoras. Muchas películas han desarrollado, de forma más clara o compleja la atracción fatal de un hombre - un pardillo - por una belleza irresistible: El asunto del cine negro. Dentro del género, encontramos títulos tan ambiciosos como El Halcón Maltés (1941) de John Huston o La mujer del cuadro (Frizt Lang), con un maravilloso Edward G. Robinson, como protagonista, junto a Joan Bennett y Dan Duryea, reparto que había coincidido en la película Perversidad, del mismo director. En cuanto a la literatura que influyó a este género, encontramos la adaptación que daría pie a la última película citada, La golfa, novela del francés Georges de la Fouchardiére (que ya había sido llevada al cine por Jean Renoir). Sin embargo, destaca la obra de James M. Cain El cartero siempre llama dos veces, trasladada al celuloide en diversas ocasiones. Una primera versión francesa bajo el epígrafe de La dernier tournant; Luciano Visconti (El gatopardo) la llamó Obssesione; y la productora norteamericana Metro hizo una tercera versión con la actriz Lana Turner, una de las pocas rubias en el cine negro, ya que existía una predilección por las morenas en este tipo de películas. Jack Nicholson protagonizó la más reciente de todas, junto a Jessica Lange.
Desde hace tiempo, el único rescoldo de calidad en el cine español uno sólo lo podía encontrar en las coproducciones en las que algún director patrio trabajaba con actores ingleses o americanos de cierto renombre, como en casi todas las películas que ha realizado Isabel Coixet. Hoy Alex de la Iglesia como era de esperar, se ha meado en esa única chispa, con una vomitera de película al más puro estilo de la escena inenarrable de Medem en Cagótica Ana.
Recientemente pude ver el documental de Al Gore “Una verdad incómoda”, un film algo artificioso, efectista, en el que el ex-candidato a la presidencia de Estados Unidos se muestra como un mesías que nos anuncia el fin de la vida en la Tierra. Con una puesta en escena más parecida a los telepredicadores que abundan en las televisiones locales que a un simple conferenciante, era aplaudido por las masas ante verdades evidentes como la contaminación o el cambio climático.
Esta es la idea. Convencer a dos über pijas para pasar una temporada conviviendo con una familia de rednecks en Arkansas ganándose el propio sustento con el sudor de su frente.
La participación de Paris Hilton en el Show ( en compañía de Nicole Richie , una amiga suya completamente desconocida pero que a posterioiri terminaría ofreciendo algunos de los momentos más vibrantes del programa ) ofrecía un sinfín de posibilidades y la promesa de un show verdaderamente espectacular. Desgraciadamente las expectativas levantadas por el planteamiento del programa quedarían en poco menos que en eso , promesas. Pero no adelantemos acontecimientos.